Cuentan que los peregrinos y peregrinas encuentran en el Camino del Norte el arte urbano de un polifacético artista cántabro llamado Okuda San Miguel, que realiza obras de grandes dimensiones, con geometrías dispares y tupidas policromías. La obra más elocuente y conocida de Okuda es el Faro de la localidad Cántabra de Ajo, que se ha convertido en la atracción de miles de turistas cautivados por este arte urbano; siendo uno de los lugares más visitados de la costa cantábrica en los últimos años. Esta creación artística de Okuda se denomina «Infinite Cantabria» y refleja su patrimonio natural mediante la representación, con formas geométricas y de gran colorido, de cuatro animales autóctonos de Cantabria: osos, lobos, buitres y cabras montesas.
